domingo, 30 de noviembre de 2008

Vampiros II

En esta segunda entrega sobre Vampiros, después de la primera en la que nos referíamos a su aspecto legendario, nos centraremos en lo referido al punto de vista de la ciencia, medicina y psiquiatría.

Científicamente se considera como un vampiro, una especie de murciélago de hábitos nocturnos y de pequeño tamaño, rondando entre 6 y 10 centímetros y de peso inferior a los 45 gramos, que se caracteriza especialmente por alimentarse de la sangre de animales de mediano tamaño, comúnmente ganado bovino, equino o porcino, mordiéndoles en zonas del tronco, cuello o patas y facilitando la succión de sangre con anticoagulantes de su saliva. Succionan cantidades inferiores a 50 mililitros de sangre por lo que mientras los animales duermen suelen pasar inadvertidos, en su contra se deben alimentar diariamente para no morir.

Centrándonos ya en el vampirismo propio de seres humanos, el origen más recurrido como excusa a estos comportamientos es algún tipo de enfermedad mental. La historia esta plagada de casos de estos, desde Gilles de Rais, compañero de armas de Juana de Arco, que asesino cientos de niños con la escusa de buscar en su sangre el secreto de la piedra filosofal, hasta el caso ya comentado de Elizabeth Bathory que pensaba que bebiendo sangre se mantendría mas joven. Destacable es el caso de Bela Kisz que en 1912, en sus terrenos se encontraron el cadáver de su esposa, su vecina y otras 17 mujeres enterradas en barriles, con una extraña marca en sus cuellos y sin una gota de sangre en sus cuerpos. Nunca se encontró a Bela Kisz, se le dio como desaparecido de guerra. También tuvo mucho eco el caso de Peter Kürten, "El Vampiro de Düsseldorf", que desde niño torturaba a animales, y al final de su vida fue condenado a morir decapitado por nueve asesinatos y siete intentos de asesinato, sus ultimas palabras fueron que el gran placer para culminar todos los placeres que había vivido con sus víctimas sería poder oír su sangre correr por su cuello los últimos segundos antes de morir. Como estos existen muchos casos similares aunque de menor importancia o menos repercusión periodística.

Este tipo de traumas psicológicos queda recogido en cuatro estamentos o fases de desarrollo, diciéndose una mayo facilidad de presentarse en varones:

1.- Infancia: por la presencia de algún suceso sangriento en la que empiece a sentir una atracción o excitación por la sangre.

2.- Autovampirismo: placer o gusto por la propia sangre, al saborear o observar como fluye de una herida.

3.- Zoofagia: donde se pasa a probar la sangre de animales.

4.- Vampirismo clínico: último estamento o fase del vampirismo donde se pasa a probar la sangre de otras personas voluntariamente, mordiéndolas o hiriéndolas, sintiendo con ello un gran placer y una excitación sexual.

No solamente se asocia el vampirismo a enfermedades mentales, también existen enfermedades reconocidas médicamente que fomentaron en la antigüedad la creencia en la existencia de los no muertos. Antes de explicar estas enfermedades y su repercusión, cabe destacar que en las exhumaciones de cadáveres a veces se veía que estos estaban hinchados, lo que relacionaban directamente con que se trataba de un caso vampírico, nada más allá de la realidad, en algunos cadáveres en los pulmones se crean reacciones formando nubes altamente tóxicas de bacterias y esporas que los hincha, y al clavarles una estaca estos gases producen una especia de suspiro saliendo al exterior, alimentando más la creencia de que acababan de matar un vampiro. Ya centrándonos en estas enfermedades a las que nos referíamos anteriormente, intentaremos hacer ver como explican gran cantidad de los rasgos característicos de los no muertos. Estas enfermedades son la conocida rabia y la no tan famosa porfiria. La porfiria es una enfermedad hereditaria, no contagiosa, que provoca la falta de pigmentos en la hemoglobina de la sangre. Sus principales consecuencias son las quemaduras producidas en la piel y las pupilas con la exposición a la luz solar. Como vemos explica el mito de que a los vampiros los daña la luz del sol. Además con la exposición prolongada la carne llega a quemarse completamente lo que hace que con las cicatrices la nariz tienda a tirar hacia atrás, haciendo unos orificios nasales más alargados, y el labio superior hacia arriba, dejando expuestos a la vista los dientes sobre todo la zona de los colmillos. Como podemos observar todos los descritos son rasgos característicos de los no muertos. Cambiando a la rabia con ella se podría explicar la violencia y fuerza innata de los vampiros por el descontrol físico que ejerce la enfermedad sobre las victimas, además de mostrarse reacios a olores fuertes como el de los famosos ajos. Si a todo esto le juntamos la mala alimentación por al pobreza de la época así como las dificultades de esta gente enferma para conseguir el sustento, obtendríamos un cuadro de anemia, que en épocas pasadas se creía que podía curarse bebiendo sangre de animales. Al fin y al cabo nos queda una perfecta imagen de lo que todos tenemos como un vampiro.

Aunque vemos que se podría explicar médicamente la existencia de los vampiros, se deberían de dar muchas casualidades para que se cumplan en la misma persona las diferentes enfermedades, sobre todo por la rareza de la porfiria que en la actualidad solo hay 250 casos registrados en todo el mundo. Asíque aun queda por decidir: vampiros, ¿mito, leyenda, realidad? o ¿simplemente enfermedad mental y casualidades médicas?

lunes, 24 de noviembre de 2008

Vampiros I

Bienvenidos, en primer lugar, a este nuevo blog llamado "Dimensión Inexplicable". Empezar agradeciendo sus visitas y desear que les intrigue y les entretenga la temática de este nuevo sitio. Como se intuye en el propio nombre del mismo, los temas a tratar serán variados, centrándose en fenómenos paranormales, mitos, leyendas y demás asuntos de difícil explicación o inexplicables.
Después de esta breve introducción y reiterar los agradecimientos por su tiempo comenzaremos inaugurando este blog con unos seres conocidos por todos, los vampiros.

Recurriendo a la figura de vampiro, o no muerto, que tiene la mayoría de la gente en mente, podríamos definirlos como los seres de un aspecto humano siniestro, que sienten atracción por beber la sangre de sus víctimas. Dentro de las características atribuidas a estos seres se encuentran diversas creencias populares como que poseen colmillos largos y afilados, orificios nasales alargados y planos, no se reflejan en los espejos, sienten repulsión por los ajos y la luz solar directamente contra su piel les daña. Todas estas características intentaremos explicarlas más adelante, en una segunda actualización sobre estos seres, de momento nos centraremos en la parte de la leyenda.

Se comenta la existencia de seres atraídos por la sangre de personas y animales desde la antigüedad, desde Mesopotamia, donde creían en la existencia de seres parecidos a los vampiros a los que culpaban de las enfermedades de la población, como la peste. Incluso en tiempos de griegos y romanos quedaron registrados escritos que recogían el temor de la gente por bestias que mataban a las personas para beberles la sangre o su fluido vital. Ésta es una de las mayores contradicciones de los no muertos de la antigüedad comparados con el vampiro moderno, siempre se les identificaba como criaturas que se alimentaban del fluido vital de sus víctimas, siendo este algo tan etéreo como el alma mismo, que podían robarles a través del aliento a veces, llamando a sus víctimas otras, o incluso desprendido por el miedo y el terror que infundían a sus presas. Sin embargo, con el tiempo se acabó identificando este fluido vital con el fluido más importante que tenemos los seres vivos, y que necesitamos para poder vivir, la sangre.

Ya que hemos hablado del vampiro moderno, podríamos considerar que el comienzo de este tipo de no muerto tiene un punto de inflexión muy claro, la conocida por todos obra maestra de Bram Stoker, "Drácula". Al contrario de lo que piensa mucha gente, Drácula no es un personaje salido completamente de la mente de su autor, es más esta basado en un personaje histórico, famoso por sus sádicos métodos de ajusticiamiento: Vlad Tepes "El empalador". Vlad, considerado en Rumanía un héroe nacional, fue el rey de Valaquia, un reino rumano en la Edad Media, donde hizo fama por sus grandes victorias contra los ataques turcos a Europa. El nombre de Drácula proviene de la palabra rumana "Draculea" (hijo de Dracul), ya que su padre fue Vlad Dracul. En cuanto a sus métodos, su preferido era el empalamiento, aunque utilizaba todo tipo de torturas, lo que le llevo a tener verdaderos bosques de personas empaladas (miles en algunos casos) en lo alto de postes de unos tres metros de altura. Su sadismo era exagerado, llegando al extremo de desayunar entre los bosques de empalados, mojando el pan del desayuno en la sangre de sus "ajusticiados", delante de sus ojos, para después comerlo, de ahí el apetito de Drácula por la sangre.

Vlad "Draculea" Tepes no ha sido el único "vampiro" de la historia, ésta esta llena de casos de personas obsesionadas con la sangre, tanto humana como animal. Destacable es el caso de la condesa Elizabeth Bathory de Hungría, también conocida como la condesa sangrienta, que llevó a cabo el asesinato de cientos de doncellas para untarse, e incluso bañarse en su sangre, con la escusa de que ésto la mantenía más joven y bella.

En cuanto a la leyenda también se habla de las formas de acabar con los vampiros, o bien evitar que los difuntos se conviertan en ellos. Dentro de los métodos populares para prevenir que los cadáveres que se convirtieran en no muertos se encontraban el de enterrarlos boca abajo, para que cuando quisieran salir se enterraran más, también cortar la cabeza al difunto y ponérsela entre las piernas o cortarle los tendones de los pies para que no pueda caminar y por último amarrar con correajes el ataúd. En la historia, se recogen cientos de casos de exhumaciones de cadáveres pensando que éstos sufrían vampirismo, y aplicando en estos cuerpos las diferentes formas que se recogen en escritos para acabar con ellos, que también algunas son conocidas por todos: la más popular, es clavarles una estaca de madera en el corazón dejándolos por tanto clavados al ataúd, otra también conocida es cortarles la cabeza y algo menos mencionado históricamente para entretener a los vampiros, y que así no ataquen, sería tirarles granos de arroz, sal, semillas de amapola... alrededor de la tumba, porque cuando salieran estarían obligados a contarlos pasando así toda la noche.

De momento, terminamos así nuestra primera entrega de Dimensión Inexplicable, espero que les haya parecido interesante e intentaremos estar de vuelta pronto.