En esta segunda entrega sobre Vampiros, después de la primera en la que nos referíamos a su aspecto legendario, nos centraremos en lo referido al punto de vista de la ciencia, medicina y psiquiatría.
Científicamente se considera como un vampiro, una especie de murciélago de hábitos nocturnos y de pequeño tamaño, rondando entre 6 y
Centrándonos ya en el vampirismo propio de seres humanos, el origen más recurrido como excusa a estos comportamientos es algún tipo de enfermedad mental. La historia esta plagada de casos de estos, desde Gilles de Rais, compañero de armas de Juana de Arco, que asesino cientos de niños con la escusa de buscar en su sangre el secreto de la piedra filosofal, hasta el caso ya comentado de Elizabeth Bathory que pensaba que bebiendo sangre se mantendría mas joven. Destacable es el caso de Bela Kisz que en 1912, en sus terrenos se encontraron el cadáver de su esposa, su vecina y otras 17 mujeres enterradas en barriles, con una extraña marca en sus cuellos y sin una gota de sangre en sus cuerpos. Nunca se encontró a Bela Kisz, se le dio como desaparecido de guerra. También tuvo mucho eco el caso de Peter Kürten, "El Vampiro de Düsseldorf", que desde niño torturaba a animales, y al final de su vida fue condenado a morir decapitado por nueve asesinatos y siete intentos de asesinato, sus ultimas palabras fueron que el gran placer para culminar todos los placeres que había vivido con sus víctimas sería poder oír su sangre correr por su cuello los últimos segundos antes de morir. Como estos existen muchos casos similares aunque de menor importancia o menos repercusión periodística.
Este tipo de traumas psicológicos queda recogido en cuatro estamentos o fases de desarrollo, diciéndose una mayo facilidad de presentarse en varones:
1.- Infancia: por la presencia de algún suceso sangriento en la que empiece a sentir una atracción o excitación por la sangre.
2.- Autovampirismo: placer o gusto por la propia sangre, al saborear o observar como fluye de una herida.
3.- Zoofagia: donde se pasa a probar la sangre de animales.
4.- Vampirismo clínico: último estamento o fase del vampirismo donde se pasa a probar la sangre de otras personas voluntariamente, mordiéndolas o hiriéndolas, sintiendo con ello un gran placer y una excitación sexual.
No solamente se asocia el vampirismo a enfermedades mentales, también existen enfermedades reconocidas médicamente que fomentaron en la antigüedad la creencia en la existencia de los no muertos. Antes de explicar estas enfermedades y su repercusión, cabe destacar que en las exhumaciones de cadáveres a veces se veía que estos estaban hinchados, lo que relacionaban directamente con que se trataba de un caso vampírico, nada más allá de la realidad, en algunos cadáveres en los pulmones se crean reacciones formando nubes altamente tóxicas de bacterias y esporas que los hincha, y al clavarles una estaca estos gases producen una especia de suspiro saliendo al exterior, alimentando más la creencia de que acababan de matar un vampiro. Ya centrándonos en estas enfermedades a las que nos referíamos anteriormente, intentaremos hacer ver como explican gran cantidad de los rasgos característicos de los no muertos. Estas enfermedades son la conocida rabia y la no tan famosa porfiria. La porfiria es una enfermedad hereditaria, no contagiosa, que provoca la falta de pigmentos en la hemoglobina de la sangre. Sus principales consecuencias son las quemaduras producidas en la piel y las pupilas con la exposición a la luz solar. Como vemos explica el mito de que a los vampiros los daña la luz del sol. Además con la exposición prolongada la carne llega a quemarse completamente lo que hace que con las cicatrices la nariz tienda a tirar hacia atrás, haciendo unos orificios nasales más alargados, y el labio superior hacia arriba, dejando expuestos a la vista los dientes sobre todo la zona de los colmillos. Como podemos observar todos los descritos son rasgos característicos de los no muertos. Cambiando a la rabia con ella se podría explicar la violencia y fuerza innata de los vampiros por el descontrol físico que ejerce la enfermedad sobre las victimas, además de mostrarse reacios a olores fuertes como el de los famosos ajos. Si a todo esto le juntamos la mala alimentación por al pobreza de la época así como las dificultades de esta gente enferma para conseguir el sustento, obtendríamos un cuadro de anemia, que en épocas pasadas se creía que podía curarse bebiendo sangre de animales. Al fin y al cabo nos queda una perfecta imagen de lo que todos tenemos como un vampiro.
Aunque vemos que se podría explicar médicamente la existencia de los vampiros, se deberían de dar muchas casualidades para que se cumplan en la misma persona las diferentes enfermedades, sobre todo por la rareza de la porfiria que en la actualidad solo hay 250 casos registrados en todo el mundo. Asíque aun queda por decidir: vampiros, ¿mito, leyenda, realidad? o ¿simplemente enfermedad mental y casualidades médicas?
