Para comenzar a tratar el tema nos remontaremos unos 2000 años atrás, en Jerusalén, concretamente a un lugar muy concreto donde doce hombres, y algunos piensan que una mujer, acompañaban al “hijo de Dios” en la última cena. Pronunciando las siguientes palabras: “Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre”, alzó una copa ante sus comensales ofreciéndoles a beber, rito que quedaría registrado y se repetiría en su homenaje en las eucaristías hasta nuestros días. Esa copa, símbolo de la entrega de la sangre de Cristo a sus apóstoles es lo que se considera, respaldado por
Ese fue el comienzo de la historia, pero su leyenda se agrandó, se decía que Jesús, le entregó esta copa a José de Arimatea, con la que más tarde él recogería la sangre de Cristo clavado en la cruz. Una vez resucitado, el Mesías se aparecería ante José y le pediría que llevara el cáliz a Britania. Tras estos acontecimientos se le perdería la pista al Santo Grial durante varios siglos, hasta que cayera en manos de rey Arturo, quien decían que gracias a los poderes divinos que le otorgaba la copa era invencible. Más tarde, ya con menor seguridad de que se tratara del Santo Cáliz, nos encontramos con dos caminos diferentes que acabaron en el mismo punto, uno que un joven monje lo trasladara de gran bretaña a la comunidad valenciana, en el convento de San Juan de
El Grial que se encuentra en la catedral valenciana es un vaso fabricado el ágata que data entre el siglo II a.C. y el siglo I d.C., y fabricado en un taller artesano árabe, lo que no impide por tanto que se trate del auténtico cáliz. Posee otras dos partes añadidas en siglos posteriores como son unas asas y una base, hechas de oro. No hay pruebas que descarten que esta sea la copa usada por Jesús en la última cena, concretamente la parte que es un vaso de ágata, pero tampoco hay ninguna prueba que lo demuestre a ciencia cierta, por eso
Hasta aquí nos ha llevado la parte más legendaria de la historia, la esencia más conocida y difundida del Grial, al menos hasta la publicación del bestseller “El código Da Vinci” (Dan Brown) que a parte de un éxito de ventas hizo al mundo tener otra visión no solo del Santo Cáliz sino de la religión en general. Todo esto nos lleva indirectamente a los Pirineos, a una pequeña aldea al sur de Francia llamada Rennes-le-Château. Aquí un humilde cura de este pequeño, llamado François Bérenger Saunière, repentinamente comenzó a amasar una pequeña fortuna además de empezar a recibir personas importantes e influyentes en su casa. Se dice que Saunière encontró en la pequeña iglesia del pueblo encontró bajo una columna cuatro rollos de papel con unos extraños textos que parecían extraídos de la de biblia pero con letras de más, como si estuviera descifrado. La zona donde de sitúa Rennes-le-Château era una zona estratégica de la orden templaria en tiempos de cruzadas, por eso se cree que dichos textos encontrados por el humilde cura pudieran ser alguna clave sobre el Grial, dada su estrecha relación con los templarios. La repentina fortuna amasada por Saunière se sospecha que puedo ser porque éste fue capaz de descifrar los escritos que encontró y pudo chantajear a
Tras la muerte de Saunière, no se han podido descifrar los documentos que encontró, pero se han creado múltiples nuevas teorías sobre el Santo Grial, olvidándose de el como un simple cáliz y viéndolo como la línea de sangre de la estirpe de Jesucristo. En algunos escritos en época de Jesús censurados por la biblia ya se hablaba que éste mantenía una estrecha relación con María Magdalena, que levantaba incluso celos entre los mismos apóstoles. Como recogimos al principio, existen creencias de que en la última cena estuvo presente una mujer, María Magdalena, como defiende la obra de Dan Brown que represento Da Vinci en su cuadro, en el que por cierto no represento la copa como que en teoría es el Grial. Con todas estas deducciones, se cree que el gran descubrimiento de Saunière fue que el Santo Grial existió pero no fue un cáliz en el que estuvo la sangre de Cristo, sino su mujer, la que propició la descendencia del “hijo de Dios”. Claro, esto obviamente hubiera obligado a
Por lo tanto como hemos visto, en realidad el Santo Grial sigue siendo un misterio, y por supuesto continuará siéndolo, para algunos un objeto de fe, para otros la pieza que desmoronaría la religión convirtiéndola en el mayor timo de la historia. Y ahora, ¿qué opinión defienden ustedes, fe o razón?.
